VÉRTIGO POSICIONAL PAROXÍSTICO BENIGNO Y SU RELACIÓN CON LOS HÁBITOS ALIMENTICIOS

AUTORA: Dra. Miriyam Alejandra Arriaga Rubio.
COAUTORES: Dr. Omar Francisco Jiménez Ascencio
Dr. Carlos Eduardo Márquez Romero
Dra. Andrea Victoria Vargas Rodríguez
Dr. Manuel Alejandro Pérez Cisneros.
INTRODUCCIÓN
El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), es la causa más común de vértigo; su origen es idiopático, posiblemente se debe a la presencia de depósitos de oxalato cálcico provenientes de las otoconias adheridos en el ámpula o dentro del lumen del conducto semicircular afectado; a pesar de que el VPPB es objeto constante de investigación aún no se ha determinado si la ingesta excesiva o continua de algún alimento pueda ser factor de riesgo en el desarrollo de esta enfermedad.
 
OBJETIVO
Determinar si existe una relación entre los habitos alimenticios y la presencia de VPPB que pudiera señalarse como factor de riesgo para desarrollo de esta enfermedad.
 
MATERIAL Y MÉTODOS
Es un estudio comparativo transversal realizado en 60 pacientes, divididos en dos grupos, el grupo 1, integrado por 30 pacientes con VPPB y el grupo 2 control, constituido 30 personas sanas, provenientes de la consulta externa; mediante interrogatorio directo se investigó la frecuencia de la ingesta de una lista alimentos para determinar la frecuencia y cantidad de su consumo. A los datos obtenidos se les realizó una comparación estadística que incluyó media, desviación estándar, varianza y T de Student; en base a los resultados obtenidos se determinó si existe una relación significativa que pudiera ser considerada como factor de riesgo para el desarrollo del VPPB.
 
RESULTADOS
La ingesta de refrescos de cola obtuvo una relación que es significativa en los pacientes con VPPB comparado con el grupo control (p= <0.0265); al contrario, la ingesta de pescado tiene un efecto benéfico pues su consumo en el grupo de control es significativo cuando se compara con el grupo con VPPB (p= <0.027).
 
CONCLUSIONES
La ingesta de refrescos de cola puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de VPPB mientras que la ingesta de pescado puede tener un efecto benéfico como factor protector para el desarrollo de esta enfermedad.
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INTRODUCCIÓN
El vértigo posicional paroxístico benigno, o por sus siglas VPPB, es una entidad que fue descrita por Robert Barany en 1920 y constituye la causa más común de vértigo (1).
 
Los síntomas clásicos del vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) son: vértigo generalmente de instalación súbita que está relacionado con algún movimiento cefálico, característicamente tiene un período de latencia que ocurre justo después que la persona realiza un giro de la cabeza al lado afectado, durante este momento el paciente está asintomático por unos segundos para después presentar una sensación vertiginosa de segundos a minutos de duración y que gradualmente va disminuyendo en intensidad hasta que llega a desaparecer; es importante mencionar que durante la crisis de vértigo el paciente no refiere síntomas relacionados con la audición, como hipoacusia, tinnitus o plenitud ótica. El canal que se ve más afectado es el semicircular posterior.
 
En cuanto al diagnóstico la prueba clínica por excelencia para el VPPB es la maniobra de Dix Hallpike, en la cual se coloca al paciente sentado sobre la mesa de exploración, se rota la cabeza 45 grados al lado que se quiera investigar y se recuesta el paciente dejando la cabeza ligeramente por debajo del nivel corporal, con los ojos abiertos o con ayuda de lentes de Frenzel, se observan los globos oculares, posterior a un periodo de latencia el paciente manifiesta sensación de vértigo al mismo tiempo que se presenta un nistagmo fatigable de tipo torsional ipsilateral al lado afectado + componente vertical superior si se trata de una afección del canal posterior; pasado un determinado tiempo el nistagmo y la sensación de vértigo disminuyen gradualmente hasta que desaparecen, cuando el paciente se incorpora y vuelve a estar sentado sobre la mesa de exploración característicamente cambia a  nistagmo torsional contralateral y vertical inferior (3).
 
La etiología del vértigo posicional paroxístico benigno aún es idiopática, aunque se asociado a la presencia de detritus provenientes de las otoconias que previo al inicio de la enfermedad afectan los conductos semicirculares.
 
Aunque se ha demostrado que la ingesta de algunos alimentos puede exacerbar o incrementar la intensidad en algunos casos de vértigo, pocos son los estudios que se han encargado de investigar a los alimentos con el vértigo posicional paroxístico benigno.
 
MATERIAL Y MÉTODOS
Se realizó un estudio comparativo transversal durante el periodo comprendido de octubre a diciembre del 2020, en el área de consulta externa del servicio de otorrinolaringología del Hospital Regional Valentín Gómez Farías.
 
Los pacientes fueron divididos en dos grupos: el grupo número uno fue conformado por pacientes con diagnóstico de vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), mediante la aplicación de la maniobra de Dix Hallpike.
 
El grupo número dos fue conformado por pacientes sanos, los cuales no presentaban síntomas y contaban con una maniobra de Dix Hallpike negativa.
 
Con previa autorización por parte de los pacientes para ser integrados como parte de la población de estudio, por interrogatorio directo a todas las personas de ambos grupos se les aplicó un cuestionario cerrado referente a su consumo habitual de alimentos y la frecuencia semanal de su consumo.
 
Las variables que se investigaron fueron las siguientes: edad, consumo y frecuencia semanal de huevo, carne de cerdo, carne de pollo, pescado, verduras, azúcar, manteca de cerdo; se investigó acerca de las siguientes bebidas: leche, café, refresco, agua mineral y té; también se indagó si practicaba el tabaquismo o alcoholismo.
 
Los datos obtenidos en los dos grupos fueron colocados en hojas tabuladoras y mediante el programa Exel® de Microsoft® se obtuvo la medición de media, desviación estándar, varianza y t de Student, procedimientos necesarios para determinar si hubo una correlación estadísticamente significativa en la comparación de ambos grupos.
 
RESULTADOS
Se investigaron 60 pacientes, 30 pacientes en el grupo 1 (50%), y 30 pacientes en el grupo 2;  con un promedio de edad en ambos grupos de 52 años (r=24-71 años).
Del grupo 1 encontramos los siguientes resultados: el VPPB se presentó en 7 personas del sexo masculino y 23 del femenino con una relación de 3:2 mujeres por cada hombre;  La enfermedad afectó a 15 oídos derechos y 15 oídos izquierdos lo que hizo una relación de 1:1 en cuanto al lado más afectado; en el grupo 2 se contaba con 18 pacientes femeninos y 12 masculinos.
 
En cuanto a los alimentos, el huevo, carne de cerdo, carne de pollo, verduras, azúcar, manteca de cerdo, leche, café, agua mineral y el té no tuvieron significancia estadística que pudiera correlacionar su ingesta con la presencia de VPPB. En lo que respecta a el consumo de refrescos de cola se obtuvo una relación que es significativa en los pacientes con VPPB comparado con el grupo control (p= <0.0265); la ingesta de pescado tiene un efecto benéfico pues su consumo en el grupo de control es significativa cuando se compara con el grupo con VPPB (p= <0.027).
 
DISCUSIÓN
Es un hecho que los alimentos están relacionados directa o indirectamente con la presencia de algunas enfermedades, en especial con la enfermedades crónico degenerativas; sin embargo, en el vértigo posicional paroxístico benigno no se había investigado esta relación; en este trabajo podemos observar que la mayoría de los alimentos investigados, a excepción de dos, la mayoría no guarda una relación estadísticamente significativa; en cuanto a las carnes, la de cerdo y el pollo a pesar que se consumen con mucha frecuencia no se encontró una diferencia significativa que pudiera ser ligada a la presencia de la enfermedad y al contrario, la ingesta de pescado demostró tener una relación en el aspecto positivo, es decir, el consumo de pescado demostró que puede ser benéfica para que no se presente vértigo posicional paroxístico benigno; las otoconias de la mácula utricular están compuestas de oxalato cálcico, el pescado puede contribuir posiblemente a la estabilidad cálcica de los otolitos, pues se ha demostrado la relación que guardan algunas especies de pescado como fuente de calcio y una adecuada mineralización en los huesos (12); en lo que respecta a las bebidas se observó que la leche, el café y el té no guardan alguna relación significativa; el agua mineral que pensamos pudiera tener un impacto en el VPPB, no fue significativa; en cambio, los refrescos de cola, (Coca-Cola, Pepsi-Cola y Red-Cola que fueron los investigados) demostraron que guardan una relación estadísticamente significativa con la presencia del VPPB; pudiera explicarse este fenómeno en las propiedades erosivas que este tipo de refrescos contienen y afectan a todos los componentes cálcicos; como se ha publicado en investigaciones previas, estos productos producen erosión de la dentina en las piezas dentales (13), estas cualidades también han sido aprovechadas pues se ha reportado el uso de Coca-Cola para disolver obstrucciones intestinales inducidas por enterolitos (14). Creemos que la Coca cola y otros productos similares son capaces de inducir la disolución de los componentes cálcicos de las otoconias que favorecen a su desprendimiento y consiguiente impactación en el ámpula del conducto semicircular posterior o que las otoconias ya desprendidas circulen libremente por el vestíbulo y puedan pasar al lumen de este conducto semicircular; en ambos casos dando por resultado el desarrollo del vértigo posicional paroxístico benigno.
 
El vértigo posicional paroxístico benigno pudiera tener una etiología diferente, hemos formulado la teoría de que los líquidos contenidos en las diferentes cavidades del cuerpo humano están integradas, entre otras cosas, por minerales; es posible que las piedras de oxalato cálcico no provengan de las maculas del utrículo o sáculo,  sino que al aumentar la densidad del líquido endolinfático que se encuentra en el interior del conducto semicircular sea el factor que favorezca a la  formación de litos, y estas sean las que estimulen directamente a las ámpulas de los conductos semicirculares afectados. Según nuestra teoría, la alimentación puede ser un factor importante para que se produzca la enfermedad.
 
Falta por esclarecer muchas cosas respecto al origen de esta enfermedad, sin embargo, es fundamental continuar la investigación al respecto y poder avanzar más en el esclarecimiento de cuál es el papel que juega la alimentación en el desarrollo del vértigo posicional paroxístico benigno.
 
CONCLUSIÓN
Se observa una relación entre el consumo de ciertos alimentos como los refrescos de cola en sus distintas versiones y marcas; esto podría explicarse ya que éstos son capaces de inducir la disolución de los componentes cálcicos de las otoconias lo que favorece su desprendimiento y consiguiente impactación en el ámpula del conducto semicircular posterior, otra causa puede ser que las otoconias ya desprendidas circulen libremente por el vestíbulo y puedan pasar al lumen del conducto semicircular.
Contrario a los refrescos de cola, se observa como factor protector para el VPPB el consumo de pescado ya que las otoconias de la mácula utricular están compuestas de oxalato cálcico, el pescado puede contribuir posiblemente a la estabilidad cálcica de los otolitos, pues se ha demostrado la relación que guardan algunas especies de pescado como fuente de calcio y una adecuada mineralización en los huesos.
 
TABLAS
Tabla1. Resultados de la relación entre alimentación y presencia de vértigo posicional paroxístico benigno; en las columnas se muestran en orden, el alimento investigado, el grupo uno con enfermedad, el grupo 2 control, ambas se enlistan en número de ración de alimento por semana, el valor de P y su significancia estadística.
1
 
Tabla 2.  Relación entre el sexo del paciente y la presentación de VPPB
2
 
Tabla 3. Frecuencia de afección de oído en pacientes con VPPB grupo 1
3
 
BIBLIOGRAFÍA
1.Macarena Karle, Lara Fernández, Héctor Bahamonde. Vértigo postural paroxístico benigno subjetivo. Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello 2014;74: 283-286
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